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Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia

Quinto día JMJ Cracovia

Con más necesidad de sueño que posibilidades, nos levantamos y nos sorprende un desayuno bufet del que todos hemos dado buena cuenta . Maletas al bus y salida hacia Dachau, campo de concentración a pocos kilómetros de Múnich. La oración de la mañana en el bus nos ayuda a afrontar cada día de manera diferente. Al llegar, una introducción a la historia del horror vivido en este lugar. Museo con fotografías impactantes y documentos escalofriantes del sinsentido acontecido durante sus 14 años de funcionamiento (algunos de los jóvenes quedó sorprendido de buscar y ver su apellido entre algunas de las víctimas). El relato se convierte en anécdota cuando uno mira, siente, y casi escucha a aquellos miles de personas hacinadas allí (construido para 6000 llegó a acoger casi 30.000). La gran explanada a la que da acceso una puerta metálica donde está escrito en alemán “El trabajo te hace libre”, sobrecoge con solo imaginarla repleta de seres humanos vestidos con pijamas a rayas y cuyos cuerpos eran armazones simples y exhaustos, percheros. La reproducción de uno de los 30 pabellones nos llevó a la mayoría a pensar en aquel padre e hijo que nos conmovió en ‘La vida es bella’. El silencio exagerado y los árboles inmensos como testigos mudos, hacen del paseo una caminata densa y tensa. Y el triste colofón es rehacer el proceso hacia la muerte cruel que tuvieron muchos: sala de desinfección, sala informativa, sala para desnudarse, sala de “duchas”, sala de los muertos y finalmente en al crematorio. No hay palabras. ¿Cómo el ser humano es capaz de realizar tanto bien y ser tan creativo y, a la vez, tan salvajemente cruel y despiadado…?

Pero ‘donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia’ que dice San Pablo, y aprovechando que era domingo, celebramos la eucaristía en la capilla del convento de las Carmelitas, lugar de oración y bendición en el corazón de un espacio donde habitó la desesperación y la muerte. Se notó que los chicos ‘estaban tocados’. Momento bonito el celebrado y compartido.

Y rumbo a Praga.

En la parada para comer, ya en la República Checa, de nuevo nos visitó una tormenta (que comenzamos a tomarle aprecio y a sentirla como amiga). Se nota que salimos de la Unión Europea (¡se fuma en los locales cerrados!) y otros detalles que percibes enseguida.

A media tarde llegamos a Praga, nos asentamos en el hostel y tiempo libre para visitar y cenar por una ciudad que realmente es preciosa y donde vimos y escuchamos a más españoles que a los propios praguenses. Mil cosas que contar que cada cual adornará a la vuelta. Y a dormir que mañana tenemos madrugón.

#JMJCracovia2016

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