Top
 

Pastores que dan la vida

Estos amaneceres son la posibilidad de gustar intensamente lo que es dormir. Aquí a las 5 de la mañana ya hay claridad, pero intentamos dormir hasta las 7,30h. Sorprende el buen tono que se adopta de buena mañana, seguro que algunos padres quedarían sorprendidos de ver a sus hijos con tan buen ánimo cuando están acostumbrados a escucharlos echar pestes cada amanecer…

Desayuno (han hecho un esfuerzo y nos han puesto café -pero sin leche, con agua-) y marchamos a la parroquia, a la catequesis y a la celebración. Hoy hemos estado con un obispo de formas mucho más cercanas y que ha hecho un esfuerzo por llegar y hacerse comprender; D. Carlos de la diócesis de Quilmer (Buenos Aires-Argentina). Tras algunas preguntas, celebramos la Eucaristía

Nos reunimos para organizarnos de manera diferente. Dado que somos un grupo inmenso agilizamos la manera de movernos. Para ello formamos grupos ‘eclesiales’, de 12, donde uno de ellos (no los responsables de la peregrinación) va a tener la misión de ‘ser Pedro’, esto es, procurar en todo momento la unidad del grupo. Movernos en grupos reducidos facilita mucho y es una manera de autogestionarse muy interesante.

Tras organizarnos volvemos todos a la pizzería a comer juntos. Momento de descanso, compartir, dormir algunos (caen como moscas) y ¡tener wifi!

Marchamos ya en grupos de 12, cada uno a su ritmo, al campo Blonia donde tendrá lugar el primer acto general con el Papa. Unos llegan, otros sufren el vallado de las calles por el paso de la comitiva papal y nos vemos inmersos en una apretura en momentos agobiante. ¡Gente por todas partes, pero no se pierde la alegría y la ilusión! Finalmente llegamos a nuestro sector B4, habiendo recogido la lluvia de todo el santo día. Allí escuchamos y vemos muy en la lejanía, el escenario y el lugar donde está el Papa. Un preámbulo musical que va pasando por los cinco continentes (es impresionante la gran cantidad de países), da paso a las primeras palabras de Francisco a los jóvenes que no fueron para arrancar aplausos cuanto para remover conciencias: (cito de memoria)  “Me preocupa ver jóvenes que se sienten ya jubilados con 23, 24 o 25 años”… “No tiren la toalla antes de comenzar el partido” (en referencia a la posibilidad de cambiar este mundo)… “No pierdan su vida yendo detrás de cosas falsas que no llenan, de ‘vendedores de humo’. “No consientan que les roben sus energías, su alegría, sus sueños, con falsas ilusiones…” Y otras más.

Personalmente me gusta constatar que este Papa no es amigo de mostrarse (evita los paseos multitudinarios) sino que centra en lo esencial, también a los jóvenes. Por eso insistió en que estábamos celebrando la fiesta de la fe en Jesucristo.

Concluyó este primer acto y cantando entre la multitud, regresamos no sin un largo y paciente caminar (algunos de hasta dos horas y media). Aquí el tiempo es elástico y corre sin prisas.

Mi reflexión de hoy va sobre las personas que poblamos esta JMJ. Obispos, sacerdotes, religiosos y jóvenes recobramos como una ingenuidad primera, una vuelta a lo esencial que nos permite disfrutar de una parte de nosotros en ocasiones escondida o tapada:

Los jóvenes no tienen inconveniente en cantar una canción que habla de Jesucristo, de su alegría en Dios. Hablan, comparten, celebran la fe, sus búsquedas con una naturalidad que les haría ruborizarse en sus grupos de referencia. De alguna manera experimentan una libertad nueva, casi sin estrenar, que los lanza a expresarse sin tabúes impuestos por la sociedad en la que viven. Aquí profesar, dialogar o celebrar la fe es como las conversaciones de fútbol de cada lunes.

Los sacerdotes son realmente ‘pastores que dan la vida’, que caminan, se duelen, se ensucian, duermen y despiertan con este pueblo joven al que acompañan. Muchos distinguidos con su vestimenta y otros tantos mezclados entre los grupos. Se percibe realmente una ‘pastoral en camino, en salida’. No prima la distinción o la distancia sino la más auténtica solidaridad.

Los obispos, se vuelven ‘gentes normales’, personas que se puede tocar, con las que dialogar de tú a tú sin tener la sensación de hablar idiomas diferentes aunque una misma lengua. Muchos de ellos animan al aplauso, el baile, el canto y hacen un gran esfuerzo por ser entendidos. (¿Por qué se transformarán como los Pokemon cuando llegan a sus diócesis?)

¡Cuánto cambiaría la Iglesia si se viviera en estado de JMJ permanente!

Hoy me voy a dormir inmensamente cansado, pero satisfecho de ver a los jóvenes afrontando decisiones, caminando en grupo y creciendo en la relación entre ellos, además de verlos contentos en un contexto donde el evangelio y la fe en el Dios de Jesucristo es el aire que respiramos.

#JMJCracovia2016