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Sois la juventud de Jesucristo

Ni cuatro horas. Esto de no dormir, nos hace dormir menos, o así lo viven estos jóvenes. Seguramente la claridad del día ha despertado a la mayoría, así que adelantamos nuestra marcha a la playa. Desayuno rápido, bañador, toalla y, ¡a la playa! (Seguramente ninguno de ellos había pisado una playa a estas primeras horas de la mañana). El agua estaba fresca y agradable. ¡Qué a gusto sentirte rodeado de agua! (Comentario que tiene sentido ante la carestía de duchas e higiene personal en condiciones durante casi 10 días). De nuevo juegos, nadar, tumbarse un ratito… Y para el colegio. Hemos de concluir con la Eucaristía final de la peregrinación y la comida antes de emprender nuestro último viaje.

La Eucaristía ha sido familiar y sencilla. Cantamos y nos reconocemos en los cantos. Escuchamos con atención y nos animan a ‘ser cristianos’ y parecerlo. No podemos dejar echado en saco roto todo lo vivido. Cada cual como pueda, pero hemos de ser testigos de lo vivido. Nuestras búsquedas; los momentos de ver a Dios y sentirnos Iglesia; las certezas vividas; la experiencia vivida del amor de Dios… Todo se convierte en alimento para dar a otros, para compartirlo. Lo vivido es nuestros ‘cinco panes y dos peces’ que se verán multiplicados si somos capaces de entregarlos (no sin rubor y temor) donde estemos. ¡Vivamos como bautizados, como reyes, profetas y sacerdotes! (El momento de la Paz se ha convertido en un preaviso de despedida, de sentimiento compartido y expresado).

Sin tiempo para bailar el ‘Hubo un hombre’, marchamos a comer en dos turnos: sentados, dos platos y de caliente. Hasta nos sentimos extraños (le comento a una que comía sentada de lado y en una esquinita de la silla que se pusiera bien y me contesta: “¡es que no estoy acostumbrada!”)

Primeras despedidas. Un bus marcha a Valencia y Albacete y el otro a Madrid, Salamanca y Santander. Quizá sentimiento de pérdida ante la separación pero de mucha ganancia.

El viaje, de nuevo, creativo. Dormir, juegos, cantos,… Último rezo de la Corona de las 12 estrellas. Los últimos kilómetros con desparrame de sentimientos, alternando cantos de todo tipo (se masca la separación). Muchos cansados y con deseo de volver a sus comodidades pero con una llamada intensa y fuerte a seguir viajando, a no detener este camino, esta peregrinación iniciada hace quince días. Nos notifican que Valencia ha llegado. Lo siguientes serán casi a la par, Madrid y Albacete. En Madrid un grupo de padres, madres y hermanos se amontonan ante el bus aparcando. Bonita imagen la de hijos abrazando a sus padres. Algún rostro más serio (no han venido por él…) Últimas despedidas, agradecimientos y fotos finales.

Por nuestra parte: Alfredo, Eloy, Simón y Carles. Carmen y Maite. Valentín, Abel, Santiago y Prieto… Gracias por cuanto hemos podido compartir, vivir y aprender juntos. Nos unimos al salmista para decir en voz alta: “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.

Que Calasanz os bendiga. Y recordad, sois la juventud de Jesucristo…

P.S. Es la primera vez en todos mis años de escolapio que yo recuerde, que llego de una experiencia pastoral o viaje de estudios (con niños, adolescentes o jóvenes) y mayoritariamente se acercan las familias de manera evidente y explícita para agradecer lo que se ha posibilitado a sus hijos. Durante años me he sentido agencia de viajes, bajo la tiranía inhumana del ‘yo pago, yo mando y no hay nada que agradecer’. Nunca me ha importado, pues sé que la experiencia vivida y posibilitada es el mejor pago, y además, prefiero ser gratificado por el ‘mejor Pagador’. Todavía en el día después seguimos recibiendo algún mail y whatsapp de agradecimiento. Lo reconozco, me sorprende. Y me alegra. Creo que el agradecimiento es la muestra más delicada del amor y necesitamos amar y sentirnos amados. En nuestro caso, esto siempre se da, pues donde fallan los hombres, suple Dios con creces. ¡Ah! Y además, en vez de quedarme el último y solo (hasta que todos han recogido a todos), una familia se preocupó de acercarnos a casa. Guinda.

P.S.(2) Para que esta experiencia no quede en el olvido, vamos a editar un pequeño folleto con algunas fotos, las homilías transcritas del Papa y la crónica que os haremos llegar a cada uno de los que habéis peregrinado. Más vale lápiz pequeño que memoria larga. Y hay experiencias que debemos retener ‘para cuando llegue el invierno’.

#JMJCracovia2016 #JMJPanama2016